Corrientes artísticas
El conjunto de escuelas y movimientos que han ido formalizándose en la Historia del Cine ha permitido diseñar un flujo de corrientes paralelo, en cierto sentido, al que se ha verificado en la pintura e incluso en la literatura. No obstante, cabe distinguir entre las tendencias circunstanciales y aquéllas que han perdurado en el tiempo. Sin duda, ha sido una sucesión de vanguardias lo que ha permitido ese empuje renovador, si bien los cineastas nunca han olvidado su tradición artística. Un legado que, paulatinamente, ha sido objeto de enmiendas y desvíos, siempre a favor de los nuevos gustos e inquietudes del espectador
ALGUNAS DE ESTAS SON:
SURREALISMO
El movimiento surrealista resume una de las tendencias vanguardistas más originales del siglo XX. Fue el intelectual francés André Breton quien publicó el primer Manifiesto surrealista (1924), a partir del cual se definieron algunos de sus compromisos más destacables. Al evolucionar a partir de ciertas nociones del dadaísmo, el surrealismo admitió entre sus principios fundacionales el automatismo en la creación. A tal fin, el inconsciente se convertía en animador de toda propuesta, independientemente de su corrección moral o de su respeto a las normas impuestas por la tradición estética. Obviamente, Breton manejó en todo momento la teoría psicoanalítica de Sigmund Freud, particularmente en lo referido a la construcción psíquica del deseo y la sexualidad. De ahí que, para desarrollar este fundamento en el discurso creativo, los surrealistas debieran guiarse por las pasiones libidinales, yuxtaponiendo toda una diversidad de elementos en su imaginería. Como el lenguaje de lo inesperado es, justamente, aquello que modula el humorismo, no es extraño que ese primer empuje de los surrealistas contuviese todos los ingredientes del humor negro.
EXPRESIONISMO
Antes de precisar un movimiento cinematográfico, el expresionismo fue una corriente pictórica, iniciada en 1911, cuando fueron expuestos en la muestra de la Secesión berlinesa los cuadros de varios representantes del fauvismo, una tendencia pictórica que practicaron artistas como Matisse. A partir de esa fecha, diversos creadores alemanes aplicaron en el lienzo los principios de dicha vanguardia, fortaleciendo la expresividad de sus pinturas, estilizando en cada trazo el estado particular de su sociedad y de sus propias inquietudes personales. De ahí que figuras como Ernst Ludwig Kirchner, Emil Nolde y Otto Dix desatendieran los elementos formales de su obra para privilegiar la inmediatez de las emociones, el sentido amargo e incluso trágico de sus criaturas y la excitación social promovida durante el periodo de entreguerras. A ese mismo fin se aplicaron muy pronto músicos, narradores y dramaturgos.
